Hace 55 años, Rabbione alcanzaba la gloria y se despedía del TC

Por Luis Orlando Sanchez.

Cincuenta y cinco años atrás, el 28 y 29 de agosto de 1965, se corría uno de los eventos que recorría el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Cita emblemática de los deportes mecánicos organizada por el Mar del Plata Automóvil Club denominada «Doble Mar del Plata», Premio Lubricantes Celinoil, sobre dos etapas por caminos mixtos, de pavimento y tierra.
El primer tramo de 838,788 kilómetros comprendía, Mar del Plata, Almacén El Pito, Iraizos, Mechongué, San Agustín, Las Nutrias por la antigua ruta 55, Estación El Moro, Lobería, Necochea por la 227 (primera pasada), empalmando ruta provincial 228 hacia Energía, El Carretero y Tres Arroyos, (mismo sentido como se disputaba la carrera en el banco de pruebas), donde accedían a la ruta «3», rumbo a Gonzales Chaves y Benito Juárez, continuando por la misma vía hacia Chillar, punto donde debían «bajar» al sector de tierra, «pasando» por Tedín Uriburu y María Ignacia (Vela) para empalmar la ruta 80 hasta el cruce con la 74 hacía Benito Juárez. Ahí «doblaban» en la 86 para transitar una cinta asfáltica de 3 metros hasta Nicanor Olivera (La Dulce) y luego a Necochea por segunda vez, atravesando el puente colgante hacia la avenida Almirante Brown en Quequén, para luego encarar la ruta 88, con destino a Miramar y Mar del Plata (final de la etapa inicial).
El segundo tramo de 782,607 kmts. recorría Mar del Plata (largada), Batán, Balcarce (primera pasada) y por ruta 55 rumbo a Coronel Vidal, girando a la izquierda por ruta 2 hacía General Pirán, Las Armas y Maipú, bajando a Labardén, Fair y Ayacucho (neutralización de 30 minutos), Rauch-De La Canal, Tandil y por ruta 226 a Napaleofú y Balcarce (segunda pasada), Iraizos, Miramar y arribo a Mar del Plata. El total del recorrido era de 1621,395 kilometros.
Actuaron como comisario deportivo Roque Molinari, cronometrista Alejandro Maron y oficial deportivo Félix Arnaiz.
Al cierre del registro de inscripciones, había 44 anotados, de los cuales 33 fueron de la partida en la jornada sabatina en la ciudad feliz.
El caso mas resonante de los que no se alinearon en la largada fue el de los Emiliozzi, quienes regresaron a Olavarría el día jueves por la tarde, tras probar el nuevo motor F100 en la ruta. Los «Gringos» manifestaban que el motor no ofrecía diferencias comparado con el anterior, por lo que decidieron volver al taller a trabajar.
Otros pilotos que no largaron fueron Johnny Perkins, Carmelo Galbato y «Tuky» Casa, éste último no participaba dado que el «tractor» sufría un accidente con un auto particular en cercanías de Camet, cuando su preparador «Manolo» Rodriguez salió a probarlo junto al acompañante de Casá, Carlos Travers el día viernes.

Parcial para Cordonnier
La primera etapa resultaba un «filtro». Pairetti abandonaba a los 4 kilómetros, al romper el piñón del diferencial. Angel Rienzi no llegaba mucho más lejos al sufrir problemas con la bomba de agua. Sin bien el de Olivos reparó y continuó en competencia, finalmente abandonaría al llegar a Necochea.
A 49 km de la partida (Paraje El Pito) el puntero era Armando J. Ríos, acompañado por César Román con 9 segundos de ventaja sobre Bordeu, luego Jorge Cupeiro con el Chevitú de «Pepe» González, más atrás Carlos Loeffel a quien sólo separaban 2 segundos de «Rolo» De Alzaga con uno de los Falcon oficiales. El equipo de Pacheco no las tendría todas consigo, ya que tanto Alzaga como Nasif Estéfano quedarían fuera de carrera por inconvenientes en la caja de velocidades. Llegando a Necochea se detenía Bordeu por una goma desbandada, Cupeiro quedaba como escolta a 23 segundos del lider, y Loeffel tercero pero a mas de 1 minuto y medio. Luego estaban Gimeno, «Pancho» Alcuaz , Roux, «Maneco» Bordeu (tras el retraso), Rabbione, Cordonnier y A.Tempone.
El promedio de Ríos, con motores del preparador de Arrecifes Bernardo Pérez, era sumamente veloz, indicaba 199,251 km/h. Llegando a Tres Arroyos se incrementaba a 203,220 km/h, la ventaja sobre Cupeiro era de 25 segundos, Loeffel seguía tercero, pero Bordeu recuperaba terreno y se colocaba cuarto superando a Roux. Pocos kilómetros antes de llegar a Benito Juárez sobre la ruta 3, se detenía el «Chevitú», siendo superado por Roux en el camino.
Rios aparecía más puntero que nunca, lo era tanto en los relojes como en el camino, tenía más de 7 minutos de ventaja sobre su nuevo escolta que era Eduardo Rabbione, quien superaba apenas por 4 segundos a Ruben Roux y por 5 a «Cacho» Cordonnier.
Luego de la detención el «Gallego» Cupeiro estaba quinto mientras que Bordeu volvía a perder terreno cayendo a la sexta ubicación. Tempone, Cottet, el «Gaucho» Larriestra y el «Nene» Pascuali completaban el club de los diez.
El tramo entre Chillar, Maria Ignacia y regreso a Juárez sirvió para que Cupeiro recuperara lo que era suyo volviendo a ser escolta de Ríos (quedando a 7m10s), Cordonnier quedaba tercero, Roux cuarto y Cottet ascendía al quinto puesto.
El dominio de Rios era inobjetable, pero luego de superar el «cruce» de La Dulce surgieron las principales novedades ya que el necochense desertaba con el diferencial roto. Cupeiro, otro de los animadores, también quedaba marginado de la contienda, de manera que ahora el que comandaba las acciones era el hombre de la escudería Hipólito Aguado de Ayacucho, Oscar Erit Cordonnier, marcando una media de 185,055 km/h y tenía como escolta a Raúl Cottet a 2m. 20seg. Tempone a casi tres segundos y luego Rabbione y el hombre de Marcos Juárez, Carlos Loeffel. Con ese ordenamiento finalizaba el primer movimiento en Mar del Plata, donde apenas trece autos cruzaban la meta.

Sueño cumplido
El segundo acto tenía lugar el domingo 29, en una jornada sumamente fría en la costa. Carlos Loeffel salía decidido a mostrar credenciales, administrando un arma robusta, y antes de Chapadmalal superaba a Tempone quedando tercero en el camino y puntero por tiempo.
Mientras tanto, el exacompañante de Juan Gálvez, Raúl Alejo Cottet y «Cacho» Cordonnier intentaban discutirle el liderazgo pero llegando a Miramar el «crédito» de Ayacucho se detenía, y al retornar a la carrera, era superado por el «Alemán» , quien posteriormente hacía lo propio con Cottet, para quedar adelante por tiempo y en el camino.
Tras su paso por Batán, «Tío Fritz» era escoltado por Bordeu y Cottet. En el trayecto hasta Balcarce aceleraba «Maneco» con los motores de «Toto» Fangio y Polverino, haciendo 32 segundos de ventaja al de Marcos Juárez, y de esa manera saltaba a la punta.
Desertaba el de Flores, Raúl Cottet, al sufrir la rotura del engranaje de distribución, y en Coronel Vidal se detenía Loeffel. Sin embargo, el puntero Bordeu abandonaba a unos ocho kilómetros de Ayacucho, donde se producía una neutralización que duraba 30 minutos.
Loeffel pasaba a liderar las acciones en la etapa con 3m.38 seg. de ventaja sobre Rabbione (escolta en la general). Luego estaban Cordonnier (puntero de la general) a 3m.55 seg., Rey a 10m35s y Miguel Tempone a 15m43s. Gran recibimiento en la Ciudad de las Rosas a su hijo dilecto, que comandaba la clásica carrera. Gran cantidad de público aguardaba el arribo de las máquinas, con la presencia del intendente municipal Alfredo Cordonnier, hermano del recordado José Amando Cordonnier, ganador de las «Mil Millas Argentinas» del año 1947 y tío de «Cacho», que venía obteniendo la Mar y Sierras.
Finalizada la neutralización, Loeffel (tercero en la general a 22m1s) fue a buscar la punta del camino que ostentaba Cordonnier, quien llevaba buena ventaja en los cómputos generales. Parecía que se repetiría la gesta de San Juan, pero en el cruce del almacén «El 29» (cerca de Rauch), el ayacuchense «se iba ancho», golpeaba con una alcantarilla y volcaba en el ingresó a la antigua ruta «30». El auto quedaba parado, pudiendo continuar, pero tuvo que reemplazar las ruedas delanteras. «Nos bajamos y vimos que nosotros no teníamos nada que era lo principal, así que cambiamos las ruedas delanteras que estaban torcidas, llenas de pasto y tierra en los talones. Habíamos cargado dos ruedas completas, pero el auxilio que tenía que estar en esa curva, lo habían cambiado por cuenta de los organizadores. Menos mal que me avisaron durante la neutralización que iban a estar unos diez kilómetros más adelante. Seguimos hasta donde estaba la camioneta, pero tenían sólo una rueda. Allí la cambiamos, la otra quedó torcida y seguimos rumbo a Tandil», contaba Cordonnier en su libro «Mis recuerdos».
Con el accidente del líder de la carrera, Loeffel pasaba al frente en la general ya que había dado cuenta del empresario de Mar del Plata. El estilo del «Tío Fritz» lo traicionó cuando su motor dijo basta antes de Sierra de los Padres, quedando al frente Rabbione escoltado por el hombre de la Escudería Hipólito Aguado de Ayacucho, quien posteriormente sufría problemas en la caja y era superado por Héctor Rey, siendo estos cuatro los únicos sobrevivientes que completaron el total de kilómetros establecidos. Emotiva victoria y una jornada de gloria que marcaba la despedida de la actividad para Eduardo Rabbione, acompañado por Bozzone. Finalmente, Héctor Rey quedaba como escolta y tercero finalizaba quién venía ganando, pero el vuelco dejó en malas condiciones su Chevrolet, Cacho Cordonnier. El marplatense Miguel Tempone con el Falcon, exBojanich, alcanzaba el cuarto lugar en aquella ardua disputa de la temporada 65.

Empresario, dirigente y piloto
El deporte fue una de las grandes pasiones de Eduardo Rabbione, empresario, piloto y dirigente de fútbol. Nació el 18 de junio de 1934 en Dolores y se abrazó a la velocidad desde muy joven, iniciando su derrotero en las dos ruedas. Luego, cuando residía en Mar del Plata, lo sedujo el folklore del Turismo Carretera, mientras regenteaba la empresa familiar. Años más tarde, alejado del automovilismo, fue directivo de futbol en una de las históricas entidades de la ciudad feliz, como el Club Atlético San Lorenzo.
Rabbione y su Chevrolet iniciaron, en 1955, una etapa de desafíos y pasión por la velocidad.
En 1961, lograba un festejado tercer lugar en la II Vuelta de Necochea, disputada en el Triángulo de la Velocidad, detrás de Juan Carlos Navone y Carlos Menditeguy.
La ciudad de sus sueños, Mar del Plata, lo vio ganador en 1965 en una carrera tremenda y extensa de dos jornadas, cerrando una década de convicciones en la categoría más popular. El veloz Chevrolet del transportista fue adquirido por su coterráneo, el «Vasco» Manuel Viscay.
Eduardo Rabbione falleció en Marbella, a los 65 años, el 28 de septiembre de 1999. Fue un exitoso empresario del transporte y un hombre comprometido con el deporte.

Recuerdos y vivencias
Dias atrás, el locutor y periodista de FM Rauch, Ricardo Cervetta, expresaba algunos recuerdos de aquella carrera disputada el 28 y 29 de agosto de 1965. «Estaba cerca de Egaña, había ido con mi hermano a ver la Mar y Sierras. Quedaban pocos autos en carrera en la última parte de la competencia. Cerca nuestro los auxilios de Oscar Cordonnier aguardaban al piloto de Ayacucho. Cuando llegó al lugar, vimos el Chevrolet algo golpeado, con dos ruedas torcidas que las debieron reemplazar. Decía Cacho, «en el lugar que más conocía vengo a volcar». Unos kilómetros más adelante, cerca de Estación De la Canal, Pedro ‘Vasco’ Ugarte recordaba aquella Doble Mar del Plata, «Habíamos ido con ‘Pichón’ mi padre, mi hermana Matilde y Esther, amiga de mi hermana a un campo, y a caballo nos arrrimamos a la antigua ruta. La dureza de la carrera se hacia notar, pocos autos, los primeros muy rápidos Carlos Loeffel, Rabbione y vimos algo torcido el Chevrolet de Cacho Cordonnier luego del vuelco en el ‘cruce’ de Rauch. Fue un desafío muy grande esa carrera que pasaba por muchos pueblos de la región. Dos días de gran actividad, una carrera que la tengo muy presente», rememoraba el preparador tandilense.

 

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