La noche del «Chueco» Romero
Una noche con recuerdos, emociones y sentimientos en la ciudad de Olavarría en la celebración del cumpleaños N° 60 de José María Romero. Amigos, pilotos y simpatizantes, vivieron una noche inigualable, junto con el querido piloto de la capital del cemento.
El afecto por el «Chueco» perdura a través de los años. El festejo fue sumamente emotivo, la fecha original era el 27 de septiembre, pero se postergó siete días por encontrarse ocupado el Salón del Club Pueblo Nuevo.
La espera valió la pena. Las emociones aparecieron minutos antes de las 21 del pasado viernes cuando el Ford Nº 8 con el que ganó en 1993 en el Fangio de Balcarce, volvió a rugir.
Salón colmado. Una gigantografía con fotos de su trayectoria con historias y recuerdos, el debut y última carrera, fechas y las cuatro victorias, más el detalle estadístico de los podios conseguidos como las carreras realizadas con tres marcas (101 Dodge, 99 Ford y 1 Chevrolet).
En la mesa principal, el homenajeado acompañado por Tulio Crespi, José «Pepino» Malisia, Alberto Gagliardi (ACTC), «Johnny» De Benedictis y su hijo Juan Bautista, junto con Diego Robbiani en reemplazo del intendente Ezequiel Galli.
En la fiesta, estuvieron presentes directivos del recordado Club Olavarriense de Competición, miembros de la CD del Automóvil Moto Club Olavarría (AMCO), pilotos de distintas épocas y muchos amigos de la región.
En pantalla un video, mostraba la vida deportiva de José María Romero que despertó la emoción de los asistentes.
Luego las entregas de plaquetas al «Chueco», para esperar uno de los momentos más emotivos, sus hijos Nicolás y Luciano le obsequiaron a su padre un cuadro con una caricatura donde se encontraba él, junto a Torcuato Emiliozzi y Raúl Durán. Abrazo efusivo con ambos, para luego levantar la mano de cada uno como si fuera un festejo de podio, como ocurrió al cabo de su carrera deportiva.
Una charla amena con periodistas repasando sus inicios en el automovilismo fue otro de los lindos momentos de la noche, para cerrar la celebración, con un brindis, la torta y la invitación a sus hijos como a los invitados especiales para la foto del cierre.
Una noche con sensaciones muy particulares, donde la admiración por el ídolo que se despidió de los carreteros el 11 de noviembre de 2011 en el autódromo de Olavarría todavía sigue intacta.
Pasan los años y la figura del «Chueco» Romero sigue inalterable.